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viernes, 4 de mayo de 2012

Reflexiones de Semana Santa 2012

Viernes Santo. Como cada año, desde hace ya unos cuantos, voy a la procesión.


Soy uno de los portadores de La Dolorosa.


Ya han pasado bastantes días desde Semana Santa y este año voy a cambiar algo el post que escribo después de esas fechas.

Han sucedido muchas cosas antes, durante y después. He mantenido muchas conversaciones y he leído a mucha gente.

Sobre eso va a ir este post dedicado al BDSM, la Religión y todo lo que se pueda relacionar con ello.

Y el tema es el más básico: la Entrega y la Confianza, Total y Absoluta. AMAR en mayúsculas.

En su calvario hasta la Cruz, Jesús fue seguido por un pequeño grupo. La masa del populacho y las grandes voces de le época lo habían sentenciado.

Jesús predicaba un mensaje de AMOR, de Perdón, de Respeto, de Compromiso.

Jesús fue vendido por uno de sus apóstoles.

Jesús fue negado por aquel sobre el que luego se edificaría la iglesia. A mi modo de ver, NO Su Iglesia.

Jesús fue tocado tras resucitar por un apóstol incrédulo.

Jesús, clavado en la cruz, pidió a su Padre que perdonase a quienes lo crucificaban, porque no sabían lo que hacían.

Jesús, capaz de devolver muertos a la vida, de alimentar estómagos hambrientos en fiestas, de jugar con los niños, de curar a los leprosos, fue también capaz de ir al Sacrificio, asesinado por aquellos a quienes ama, para redimir sus pecados.



Bien, ahora debería decir que Jesús fue un personaje único, que efectivamente lo fue, y que es incomparable tanto Él, como sus actos o su época. Lógicamente, ni punto de comparación con el BDSM, ni la religión en la actualidad. Y mucho menos con el siglo XXI, que nos ha tocado vivir.

Lamento no pensarlo, ni decirlo. Y no es que crea tampoco que soy o que conozco a alguien que sea Jesús, o Poncio Pilatos, o Judas, o cualquiera de aquellos personajes.

En algún momento he actuado como Caifás y he apoyado el linchamiento de un inocente.

Y en algún momento he actuado como Poncio Pilatos y me he lavado las manos ante una injusticia.

Y en algún momento he sido Judas y he vendido por treinta monedas.

Y en algún momento he sido Pedro y he negado tres veces.

Y en algún momento he sido Tomás y he necesitado tocar para creer.

También he sido María Magdalena, siguiendo a su Amado hacía el sacrificio.

También he sido Lázaro, levantándome de entre los muertos y andando de nuevo, en respuesta a una palabra.

Y he sido Jesús, cuando con una palabra mía ha bastado para sanar. Cuando he dado de comer al hambriento y de beber al sediento. Cuando he padecido, sufrido y me he sacrificado por alguien que no sabe lo que hace. Cuando he perdonado.

Además de mis vivencias y sentimientos personales, por suerte o por desgracia, veo el telediario, leo la prensa, convivo con internet y tengo una vida social, familiar, BDSM, vainilla, lo que queráis…

Y creo en la Confianza Absoluta, en la Entrega Total, en el Respeto, el Perdón, el Compromiso, el Amor, la Esperanza.

Cuando leo, escucho, veo, siento, se me hace evidente que son conceptos muy minoritarios, que a día de hoy prima el egoísmo, el mirar desde, por, para mí.

En este mundo de las comunicaciones rápidas, la masa se impone. Y paradójicamente el YO.

Quizás un día explique de donde he sacado la frase: “mataría por ti, moriría por ti”, que a muchos les sonará teatral y dramática y por supuesto falsa.

Pero, quiero pensar que entre los que puedan leer esto, habrá alguien que:

Haya navegado a vela, sin motor, en una pequeña embarcación, con una tripulación reducida, supongo que sabrá el significado de la Confianza Absoluta.

Haya escalado atado a una cuerda a su vez atada a otros escaladores en los que también ha depositado esa Confianza.

Forme o haya formado parte, por ejemplo del cuerpo de Bomberos, Confiando su vida en manos de sus compañeros y asumiendo que la puede perder para salvar vidas desconocidas. Descansen en paz aquellos que han muerto en el intento de salvar vidas.

Forme o haya formado parte de Personal Sanitario, que en determinadas ocasiones y lugares, pone en peligro su vida, intentando salvar otras. Descansen en paz, quienes creen y llevan Su Juramento hasta las últimas consecuencias.

Forme o haya formado parte de Personal de Salvamento Marítimo o de Alta Montaña. Descansen en paz, los muertos en cumplimiento del deber más Sagrado.

Forme o haya formado parte de determinados cuerpos del Ejército.

Seguro que me olvido de más ejemplos posibles, de ese espíritu de Entrega que Jesús nos dejo. Que es humano. Que existe.

Seguro que os parecerá banal e inadecuado. Pero es que hay mucha gente fuera y dentro del BDSM, que SI sabe lo que es Confiar, que SI sabe lo que es el Compromiso, que SI sabe lo que es la Entrega, que SI sabe lo que es el Sacrificio y el Sufrimiento, que Si sabe lo que es el AMOR.

Jesús nos dejo un mensaje también de Perdón. Y el perdón comienza con el acto de ser consciente de que has actuado mal, de que has hecho daño, de que has causado sufrimiento. Después llega el acto, el gesto de pedir perdón al ofendido, al humillado, al masacrado, al asesinado. Y a continuación, recibir ese perdón y por último perdonarnos a nosotros mismos.

Y todo esto hay personas que lo saben y lo viven. Lástima que sea en minoría. La gran masa sigue diciendo: tengo que pensar en mí, solo por mí, para mí, desde mí y hasta mí.

Pero no pierdo la esperanza, tengo la suerte de conocer, de compartir vida e ideales con gente que sí sabe y vive con esos criterios. Personas con una enorme ausencia de egoísmo. Personas con la capacidad de Amar, desde el Alma. Personas capaces de sufrir o acompañar en el sufrimiento.

Tengo a la Señora de Samhaim, tengo a Mi sahktabi, tengo al Señor de los Puentes y el Asfalto, tengo al Eólico patrón, tengo al Rey de la Baraja,….

Y después de la Reflexión de Semana Santa, antes de volver a otros quehaceres, deciros una frase que alguien me dijo hace mucho tiempo: “ No digas nunca: imposible, sólo porque tú no seas capaz de hacerlo, de pensarlo o de vivirlo”.

La otra es:

Mataría por ti, moriría por ti.



Y por último, es mejor que no penséis en subirme a un altar o en crucificarme, nadie merece ni lo uno ni lo otro. Aunque determinados actos si puedan merecerlo.

Mis más Respetuosos Saludos para Todos.



Lord Wunjo.